La evolución de la tecnología de las telecomunicaciones y los dispositivos electrónicos harán invariablemente que el ser humano pierda la noción del contacto físico. Por lo tanto desaparecerá el comercio físico tradicional y las empresas de ladrillo y cemento. A nivel social, la familia como núcleo de contacto primario dejará de existir.
Según vemos las perspectivas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (www.itu.int) y de las que transcribo algunos apartes que me parecen mas relevantes, es indudable la tendencia mundial a la “internetización” de la economía y a estándares económicos globalizados, en los cuales se cierra la brecha entre los países desarrollados y los no desarrollados, pero dicha brecha estaría a punto de abrirse, en cuanto a la reglamentación de dicha globalización en cada país.
Según vemos las perspectivas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (www.itu.int) y de las que transcribo algunos apartes que me parecen mas relevantes, es indudable la tendencia mundial a la “internetización” de la economía y a estándares económicos globalizados, en los cuales se cierra la brecha entre los países desarrollados y los no desarrollados, pero dicha brecha estaría a punto de abrirse, en cuanto a la reglamentación de dicha globalización en cada país.
El alto crecimiento en los desarrollos electrónicos ha hecho avanzar rápidamente las telecomunicaciones. Se mezclaron la oferta y la demanda para hacer de éste uno de los sectores económicos de mayor crecimiento en la economía mundial y uno de los componentes más importantes de la actividad social, cultural y política.
Del lado de la demanda, el crecimiento se ve impulsado por la penetración de las telecomunicaciones y la tecnología de la información en todos los aspectos de la vida humana, en todos los sectores de la actividad económica y social, en la administración pública, en la provisión de servicios públicos y en la gestión de infraestructuras públicas, en la enseñanza y la expresión cultural, en la gestión del entorno y en las emergencias, sean naturales o provocadas por el hombre.
Del lado de la oferta, el crecimiento se ve impulsado por la rápida evolución tecnológica que mejora constantemente la eficacia de los productos, sistemas y servicios existentes y crea las bases para un flujo continuo de innovaciones en cada uno de estos sectores. Es particularmente notable la convergencia de las tecnologías de las telecomunicaciones, la información y la radiodifusión; por su parte, las tecnologías editoriales han enriquecido sustancialmente las posibilidades de comunicación abiertas a los consumidores.
Hace cinco años, pocos hubieran previsto que Internet llegaría a ser tan pronto uno de los protagonistas de las telecomunicaciones. Sin embargo, Internet de hoy es sólo el antecedente de las nuevas fuerzas que se manifestarán dentro de cinco o diez años en el nuevo "sector de las comunicaciones y la información" que traerá consigo la convergencia tecnológica.
La lección esencial que ha de extraerse del fenómeno de Internet es que la competencia no puede considerarse ya como un instrumento de la política del Estado que puede introducirse de una manera completamente controlada, y reglamentarse dentro de los límites del sector tradicional de las telecomunicaciones. La competencia en las telecomunicaciones se está transformando rápidamente en una auténtica fuerza del mercado, cuya evolución no pueden planificar las instancias políticas; una fuerza que, según una percepción creciente, debe regularse sobre la base de principios no específicos de las telecomunicaciones, sino derivados de una perspectiva económica, social y cultural más amplia.
Por efecto del progreso tecnológico, la convergencia y la liberalización de los mercados, los países que empiezan ahora a introducir la competencia no estarán probablemente en condiciones de planificar una evolución de la misma.
Incluso en los países ya experimentados en la competencia, los proveedores de servicios y las entidades de reglamentación, que han basado sus planes respectivos en una evolución ordenada, observan que se está produciendo un súbito cambio de las "reglas del juego", que la competencia aparece desde horizontes imprevistos y que no puede regularse como en el pasado.
Internet simboliza, más que cualquier otro fenómeno, la naturaleza evolutiva de las telecomunicaciones. Internet se basa en diferentes tecnologías, arquitecturas de red, normas y sistemas de direccionamiento. Sus bases económicas y principios de tasación se oponen diametralmente a los aplicados por los operadores de las telecomunicaciones públicas. Ha experimentado un crecimiento fenomenal y ha quedado en gran medida al margen de la reglamentación estatal. Sin embargo, va perfilándose como una seria alternativa a los servicios tradicionales ofrecidos por la industria de las telecomunicaciones en todos los segmentos del mercado, desde las comunicaciones intraempresariales a la telefonía pública.
En esta visión, todas las formas de actividad económica, social, cultural y política dependerán cada vez más del acceso a los servicios de telecomunicaciones e información que ofrece la infraestructura mundial de la información. El rápido desarrollo del comercio electrónico en Internet ilustra de manera tangible cómo toma cuerpo esta sociedad mundial de la información. El problema ahora para la comunidad internacional es conseguir que dicha sociedad sea auténticamente mundial y que beneficie realmente a todos los pueblos del mundo.
No obstante, me parece que esa idea de que el comercia físico tradicional y de que las empresas de cemento y ladrillo desaparecerían no me parece del todo cierta. El canal “Internet” o electrónico en general, será y lo viene siendo, muy importante pero seguirá un importante espacio para las relaciones físicas y las empresas tendrán inevitablemente que ser físicas; hablo de las empresas de producción de productos (valga la redundancia), ya que las de producción de servicios entrarán inevitablemente en gran medida al canal electrónico por lo “intangible de su “producto”.
Por otro lado, la masificación de la Internet nunca logrará una cobertura del 100% en todos los países y entre todas las personas, por lo que siempre habrá un segmento de consumidores para los cuales deberán existir las “empresas físicas”.
Con todo esto, a nivel social, la familia como núcleo de contacto primario nunca dejará de existir. A mi parecer el avance en las telecomunicaciones seguirá siendo notorio en los ambitos comercial, educativo, de entretenimiento, etc., pero seguirá estando presente. El ser humano no se dejará “robotizar” de tal manera, hasta llegar a tener y disfrutar hijos “virtuales” mas que de los reales.